Así que creo que hay que tratar de hablar con ellos para aterrizar el tema.
La inoperancia de las leyes no está muchas veces en ellas mismas, sino en la falla de las instituciones que no las aplican y putitas inglesas calientes hacen nulas las normas.
Piensan erróneamente a través del tiempo, que la prostitución es la "profesión más antigua del mundo".
El 90 por ciento de ellas tiene un proxeneta que se lucra de su cuerpo.Entre prohibir o reglamentar la prostitución.Como el caso de Uruguay, Holanda y Alemania también se enlistan en los países que empezaron a regular la prostitución y que recibieron resultados adversos a los que esperaban.Pero tal vez el efecto más importante de la ley es que cambió totalmente la visión de la gente y hoy muy pocos hombres están interesados en comprar servicios sexuales.En el 2013 el senador Armando Benedetti (La U) presentó el proyecto de ley 079 que pretendía reglamentar el ejercicio de la prostitución en Colombia.Sin embargo, el llamado "país del turismo sexual" tiene registro de solo.744 prostitutas, según censo realizado por la Policía Nacional; el alto índice de clandestinidad de esta actividad permite desconocer la verdadera cifra de mujeres implicadas.



Luchadora incansable por los derechos de las mujeres, creadora de la fundación l e integrante de la Secretaría de Integración poringa putitas soft Social del Distrito, que vincula a las mujeres en ejercicio de prostitución al programa Misión Bogotá, escribe su opinión frente al proyecto de ley.
Putas en Cali, Cartagena, San Andrés y otras ciudades.
El Gobierno, la Iglesia, la Policía, el Congreso y muchas otras instituciones han arremetido contra la prostitución pero el fenómeno crece y vive por la indiferencia de ellos.
Hay por lo tanto fuerzas económicas considerables que no quieren que se reduzca la demanda de pornografía o prostitución porque están ganando mucho dinero por ello. .
El prohibicionista, basado en la represión penal por parte del Estado, donde el cliente es la víctima y se pretende salvaguardar la moral; el reglamentarista, que al no poder combatir la prostitución, busca regularla; el abolicionista, que toma medidas penales contra los proxenetas y clientes.De esta manera concluyo que, no somos trabajadoras sexuales puesto que nuestra acción no dignifica, no recibimos salario, no devengamos cesantías, no somos respetadas en nuestros más elementales derechos, por el contrario somos discriminadas por el hecho de ejercer una actividad que deshonra y corrompe.Le también: La guerra que se inscribió en el cuerpo de las mujeres.No tiene sentido, no?Acaso antes no existieron las labores del campo o agrícolas?Sin embargo, no hay un marco jurídico específico que proteja los derechos de las personas que ejercen la prostitución voluntariamente y regule el oficio.De forma global, el debate está dividido en los dos primeros enfoques: el reglamentarismo y el prohibicionismo.El Código Penal reconoce como delitos la explotación sexual, el proxenetismo con menores de edad y la imposición de la prostitución por la fuerza o amenaza. .



En el llamado país del turismo sexual, las prostitutas abundan, sin embargo no existen registros que indiquen con exactitud cuántas mujeres están en ejercicio.
Solo en Sogamoso, municipio de Boyacá, promovió en el 2011 la primera política pública que tiene el país para mujeres en ejercicio de prostitución, diseñada por una mujer que, para ese entonces, era prostituta y hoy hace parte de la Secretaría de Integración Social.
En el transcurso de los años, la actitud de los legisladores con respecto a la prostitución ha sido caprichosa e, incluso, hipócrita; los numerosos burdeles que funcionan en la mayoría de las ciudades se ven obligados con frecuencia a adquirir inmunidad a partir de las.


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