Esta propiedad, de busco hombres maduros tengo sitio tres pisos, paredes blancas y de fácil acceso, está situada en una esquina y es la misma que reportó Víctor como domicilio en el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil.
Hoy es casada y tiene un hijo.
José, vestido con sandalias, pantalón corto y una camisa abierta, añade: eso es una pantalla, al consultarle sobre la fundación que iba a crear su hermano y su interés por la música criolla.
En este vaivén de clientela, Toño, que va para todos lados con su arma de fuego, según indican trabajadoras del prostíbulo, tiene una peculiar función: recolectar el dinero que pagan los clientes por sexo.
Todas las personas intervenidas fueron puestas a disposición de la comisaría para las investigaciones del caso.Solo en un día una meretriz como Nidia se lleva a casa 900 de los 1200 soles que obtuvo dándoles placer a hombres; es decir, 50 soles más del salario mínimo mensual de un peruano.Algunas habitaciones tienen pequeñas colas de hombres ansiosos por ingresar y otras.Otro guardia realiza una nueva inspección antes de ingresar al pasillo de la sensualidad: alza las manos, abre las piernas, gira exige con voz gruesa y con la seriedad que caracteriza a a todos de los trabajadores del night club.Es el turno de Nidia.Agentes del Departamento de Investigación Contra la Trata de Personas y Policial Fiscal desbarataron lo que sería una red de explotación sexual, luego de intervenir un hospedaje denominado El Conquistador, ubicado en inmediaciones de la avenida Salvador Cavero en el distrito de Jesús Nazareno.Según las meretrices y extrabajadores del local, recurre a programas de rehabilitación para superar sus vicios con las drogas y el alcohol; sin embargo, su hermano José Anthony no confirmó esa versión.La vida de Paty no fue sencilla.Llega al local situado en la cuadra 8 del jirón Ricardo Treneman, cerca de la avenida Argentina y a espaldas de Las Malvinas (un mercado de la informalidad ingresa y se prepara para los clientes que empezará a atender desde la próxima media hora.A diferencia de la prostitución clandestina característica en el centro de Lima y algunas veces por explotación sexual, en Las Cucardas cada chica alquila su cuerpo por decisión propia, basada en diferentes circunstancias.



Cuando llegó a Lima un taxista del night club llamado Daniel la ayudó a conseguir su carné de extranjería para laborar en Perú, sin ningún tipo de trámite personal.
Pocos cuestionan algo.
Pero ella, al igual que varias prostitutas no solo tienen sexo en sus habitaciones, también bailan sensualmente a ritmo de rock, pop y salsa, y con vestimentas diminutas en los escenarios que tienen un tubo en el centro.
A veces se acuesta con 25 hombres en el mejor de los casos, si se piensa monetariamente; en el peor, solo con.El pago por la entrada incluye dos bebidas de cortesía, un preservativo y un ticket de control.Sus clientes son los mismos del prostíbulo: hombres bien vestidos y de corbata en su mayoría.Pasé y acá estoy, añadió la joven visiblemente operada, como la mayoría de las chicas.Es igual que Víctor Hugo, dijo una prostituta bajo el seudónimo de Nidia.Cristian Rosenthal, gerente de Fiscalización y Control de la Municipalidad de Lima, señaló que se realizaron varias visitas al inmueble y se le notificó al propietario para que proporcione información, pero este se opuso a la acción fiscalizadora, por lo que se procedió a clausurar.No te le acerques.El negocio no era malo, pero tenía problemas con sus clientes: a veces me pagaban menos, comentó con nerviosismo.Tras el operativo de intervención, al night club se le impuso una multa de 2 UIT y una clausura temporal de 30 días.Negocio millonario, las Cucardas se ubica en una zona de Lima con poca seguridad y callejones desolados.



El frío no es impedimento para que trabajen en la intemperie hasta la madrugada.
Jenny Machaca, presidenta de la junta de compradores, señaló que la denuncia fue realizada en el 2015 y que la investigación concluyó en julio de este año.
Visitaba departamentos y viviendas en Miraflores como kinesióloga y además ofrecía servicios sexuales por delivery.


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